La flexibilidad de la demanda cobra importancia a medida que aumenta la proporción de generación renovable, porque la oferta y la demanda de electricidad deben seguir equilibrándose. Ese equilibrio depende de medir y controlar activos en instalaciones reales, una de las funciones del IoT en la respuesta a la demanda.
La necesidad de flexibilidad y precisión
Los servicios de flexibilidad de la demanda necesitan una infraestructura adaptable, segura y eficiente. Ahí es donde destaca la infraestructura IoT. Permite integrar y controlar activos de tipos muy distintos, desde cargadores de vehículos eléctricos hasta baterías y bombas de calor, y responder dentro de los plazos que permite el mercado.
Retos que aborda el IoT
- Flexibilidad de la infraestructura: Las redes cableadas tradicionales suelen ser poco flexibles y costosas. El IoT ofrece soluciones inalámbricas fáciles de desplegar y ampliar, adaptables a activos de distintos tipos y tamaños.
- Normalización y cumplimiento: La falta de normalización sectorial dificulta la flexibilidad de la demanda. La capacidad de adaptación de la infraestructura IoT permite cumplir los requisitos diversos y cambiantes de los operadores de red de distintos países y regiones.
- Exigencias complejas de la red: A medida que los requisitos de la red se vuelven más complejos, crece la necesidad de responder rápidamente a sus fluctuaciones. Para ello se necesitan reacciones precisas y oportunas, que el IoT puede proporcionar.
- Gestión remota de activos: El creciente número de activos de las centrales eléctricas virtuales (VPP) complica su gestión remota cuando el tiempo de respuesta importa. El IoT permite gestionarlos de manera eficiente y tomar decisiones en cada activo en milisegundos, con mayor precisión y seguridad.
- Integración de activos energéticos: Integrar y controlar activos energéticos diversos es un reto central de la flexibilidad de la demanda. Implica gestionar fuentes y sistemas de almacenamiento con características, requisitos y API propios. La infraestructura IoT facilita esa integración y agiliza la ejecución de los proyectos.
En definitiva
Para los agregadores, la capa de medición y control no es un detalle de implementación. Determina qué instalaciones pueden participar, cuánto se tarda en incorporarlas y qué parte de la respuesta aceptará el operador de red.
El artículo de la Base de conocimientos IoT en la respuesta a la demanda es la página de referencia actual sobre este tema; esta serie de cuatro partes recoge el debate de 2024.